La tierra

 

Nuestro sistema de cultivo está basado en la agricultura natural, respetando el clima y la tierra sin ejercer presión sobre el viñedo. De esta manera integramos en el fruto las energías de la tierra, el cosmos y las personas que lo trabajan.

Contamos con diferentes tipos de suelo: arenoso, arcilloso, canto rodado o gravilla, que sumados a la orientación sur de la explotación ofrecen resultados muy distintos.

La hierba crece y forma parte de la tierra como materia orgánica natural, es por ello que no empleamos desherbantes químicos, productos fito-sanitarios ni abonos de síntesis química, aportando un equilibrio natural al terreno. De esta forma conseguimos que la biodiversidad en los cultivos se establezca como una lucha biológica natural.

Trabajando y respetando los viñedos de esta forma, nos convertimos en unos huéspedes más de la tierra, compartiendo nuestra casa con el resto de seres vivos.